En la era digital, los centros de datos y las tecnologías de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT se han vuelto indispensables. Impulsan desde los servicios en línea y la computación en la nube hasta los análisis avanzados y las plataformas interactivas de IA. Sin embargo, estos avances tecnológicos conllevan importantes costes medioambientales, especialmente en lo que respecta al consumo de agua.
La huella hídrica de la IA y los centros de datos: margen de mejora
Un estudio reciente de 2025, publicado en la revista especializada Patterns por Alex de Vries-Gao, analizó específicamente el impacto medioambiental de los sistemas de IA. El estudio revela que los sistemas de IA habrían consumido aproximadamente 765.000 millones de litros de agua en 2025, una cantidad superior al consumo mundial total de agua embotellada en ese mismo año.

Realizar entre 10 y 50 preguntas a ChatGPT consume una cantidad de agua equivalente a una botella de 500 ml, dependiendo de la ubicación y del momento de la solicitud
Los servidores y otros equipos informáticos en los centros de datos deben refrigerarse de manera eficiente; por ello, la mayoría de las empresas optan por sistemas de refrigeración basados en el uso de agua. Tanto el aire acondicionado tradicional como los sistemas más avanzados de refrigeración líquida dependen en gran medida del agua. Además, se consume una cantidad significativa de agua de forma indirecta para la producción de la electricidad necesaria para hacer funcionar los sistemas de IA. Investigaciones recientes indican que este consumo indirecto de agua, por ejemplo en la generación de energía, puede ser hasta cuatro veces mayor que el consumo directo de agua destinado únicamente a la refrigeración de los servidores.
Con la aparición de nuevas herramientas de IA y la expansión de los centros de datos, se espera que los desafíos relacionados con el consumo de agua se intensifiquen aún más. Por ejemplo, una búsqueda que utiliza IA generativa consume, según estimaciones, diez veces más energía que una búsqueda convencional en Internet; en el caso de una consulta compleja, esta cifra puede aumentar fácilmente hasta cincuenta veces más. En pocos años, es probable que los grandes sistemas de IA consuman tanta energía como países enteros.
Impacto de la inteligencia artificial en el agua: necesidad de transparencia
Las empresas tecnológicas que utilizan IA reconocen el problema del consumo de agua y han establecido objetivos e iniciativas para reducirlo, como el Datacenter Community Pledge de Microsoft.
No obstante, sigue siendo especialmente difícil obtener datos precisos y completos sobre los efectos medioambientales de la IA. Los costes globales totales de la IA generativa son secretos empresariales muy bien guardados. Por ello, existe una clara necesidad de mayor transparencia en este sector.
Es solo cuestión de tiempo antes de que se promulguen leyes reales que obliguen a las empresas a divulgar más información sobre su impacto medioambiental. Auditorías medioambientales periódicas realizadas por organismos independientes podrían, por ejemplo, contribuir a una mayor transparencia y al cumplimiento de las normas.

A medida que los centros de datos y las tecnologías de IA como ChatGPT conquistan nuestro mundo, es esencial reconocer y abordar sus costes medioambientales, en particular su impacto en los recursos hídricos y en el consumo de energía.
Las empresas del futuro deberán reflexionar de manera eficiente sobre la gestión del agua. La reutilización del agua puede ofrecer una solución en este ámbito.
Ekopak Sustainable Water está especializada en soluciones de agua circulares y está preparada para afrontar los retos de hoy y de mañana.
Fuentes :
Generative AI’s environmental costs are soaring, and mostly secret | Nature